Temas y reivindicaciones

En esta página encuentras nuestros 12 temas centrales y nuestras reivindicaciones, por las que voy a pelear en el Abgeordnetenhaus (el parlamento del land de Berlín). ¿Falta algo importante? Escríbeme y dime lo que piensas.

(Toca una reivindicación para saber más)

Frenar la locura de los alquileres

La vivienda es un derecho, no un objeto de especulación. En Gropiusstadt se vive desde hace años justo lo contrario.

Walter Gropius planeó aquí el futuro: unas 18.500 viviendas, un 90 % de ellas sociales, asequibles para todo el mundo. Pero en los años noventa el Senat (el gobierno del land de Berlín) malvendió la empresa municipal de vivienda. Hoy calles enteras pertenecen a grupos como Deutsche Wohnen y Vonovia. En solo cinco años, unas 20.000 viviendas sociales han salido de la protección de precios, y con la coalición CDU/SPD los alquileres subieron hasta un 11 % en casi todas las viviendas del land.

Las berlinesas y los berlineses hace tiempo que decidieron: en el Volksentscheid (el referéndum ciudadano), una mayoría clara votó a favor de expropiar a Deutsche Wohnen & Co. Pero la coalición CDU/SPD aprobó una ley marco sin dientes y no ha socializado ni una sola vivienda — y ahora el gobierno federal de Merz le pone además el cerrojo legal a la expropiación. Eso es un ataque a la voluntad democrática de la gente de aquí. Nos ponen palos en las ruedas para que Vonovia y Deutsche Wohnen puedan garantizarles a sus inversores todavía más seguridad — para que nuestra casa siga siendo un objeto de especulación para sus beneficios.

Eso no nos lo vamos a tragar. En concreto, lucho por:

El Volksentscheid está ganado y la situación jurídica está aclarada. DIE LINKE es el único partido que lo aplica sin concesiones: una ley de socialización en el primer año de gobierno — contra cada maniobra dilatoria de la coalición CDU/SPD y contra el bloqueo del gobierno de Merz a nivel federal.

En los primeros 100 días, congelación de los alquileres en las unas 400.000 viviendas del land, y después como mucho un 1 % de subida al año. Los alquileres abusivos bajan y la usura con la vivienda se persigue en serio — con una nueva oficina regional de protección de inquilinos que de verdad meta mano.

Dos mil millones de euros al año para 7.500 nuevas viviendas municipales, asequibles para siempre entre 6 y 12 euros y al alcance de dos tercios de los hogares. Y con ello un programa de choque para los grandes barrios de bloques como el nuestro: rehabilitación sin subida del alquiler, más verde, mejor iluminación.

Buenas escuelas, juventud fuerte

Como profesor particular durante años lo sé: en Alemania el éxito escolar sigue dependiendo muchísimo del bolsillo de los padres.

Durante diez años di clases de apoyo a niños y adolescentes, y vi cada día cuánto es posible cuando alguien cree en un niño — y qué rápido se pierden las oportunidades cuando no hay nadie. Mientras la coalición CDU/SPD saca el lápiz rojo en escuelas, juventud y universidades, es justo ahí donde crece la próxima generación. Eso no es destino, es una decisión política sobre en quién se invierte.

Por eso lucho en el Abgeordnetenhaus por:

Un programa de inversión contra el atasco de reformas en lugar del lápiz rojo en la educación: escuelas rehabilitadas, personal suficiente y una jornada completa fiable. Baños rotos y clases que se caen del horario no son aceptables en una ciudad rica.

Apoyo escolar gratuito para cada niño y cada niña, mantener el abono escolar gratuito y un BAföG (la ayuda pública para estudiar) independiente de los ingresos de los padres. Nunca puede fracasar la educación por la cuenta bancaria de los padres — conozco demasiado bien esas consecuencias.

Son la base de un Kiez (el barrio de toda la vida) en el que se pueda vivir bien, y muchas veces el único refugio para muchos jóvenes. Con estándares de seguridad revisados con regularidad y con ofertas educativas creamos espacios en los que la juventud puede desarrollarse mejor. Financiados de forma fiable, en vez de sacrificados al presupuesto de recortes.

Lucha contra la pobreza en nuestro Kiez

37,3 %

de los niños de Gropiusstadt crecen en familias que dependen de la Grundsicherung (la prestación social básica): más de uno de cada tres.

Es la segunda tasa de pobreza infantil más alta de todo Neukölln, el distrito con la mayor pobreza infantil de todo Berlín.
Fuente: 1. Neuköllner Kinderarmutsbericht (primer informe sobre la pobreza infantil en Neukölln), noviembre de 2025

Esa cifra no habla de gente desconocida. Habla de familias de nuestra calle, de niños de nuestra Kita, de nuestra escuela. La pobreza aquí no es un fracaso individual: es el resultado de una política que miró demasiado tiempo hacia otro lado y que encima luego recortó. DIE LINKE hace lo contrario: ayuda concreta, de la que llega al día a día.

Por mi trabajo diario con las consultas de la ciudadanía y en nuestras asesorías sociales sé cuánto cambia que alguien se ocupe de la gente de a pie también fuera del parlamento. Eso es justo lo que hace buena a la política — y así hago política yo.

Por eso me comprometo con:

Comidas sanas desde 3 euros en pleno Kiez — contra la pobreza y contra la soledad a la vez. Y comida gratis en todas las escuelas y Kitas, para que ningún niño tenga que aprender con hambre.

La coalición CDU/SPD encareció el Sozialticket (el abono de transporte reducido para personas con pocos ingresos). Nosotros lo devolvemos a 9 euros y empujamos la Kindergrundsicherung (la prestación básica garantizada para la infancia) a través del Bundesrat (la cámara de los estados federados) — la movilidad y lo básico para vivir no pueden depender del bolsillo.

Ajustar los baremos oficiales de costes de vivienda a los alquileres reales y reforzar el trabajo social de barrio, que conoce el Kiez y llega a las familias antes de que una situación difícil se convierta en un callejón sin salida.

Contra el racismo y el fascismo — ni un palmo

Neukölln es diverso y de mil colores — y a la vez conoce de cerca el racismo cotidiano y el terror de la extrema derecha.

El racismo golpea cada día a muchas vecinas y vecinos de Neukölln: comunidades migrantes, negras, judías, musulmanas y muchas otras. No aparece solo en prejuicios sueltos, sino en la desventaja estructural: al buscar piso y trabajo, en el sistema educativo y en las ventanillas de la administración. Los negocios de gente migrante, como los bares de shisha o las pastelerías de baklava, quedan bajo sospecha general y se llenan de redadas. Eso no es un fenómeno marginal: enfrenta a la gente entre sí y tapa la desigualdad social.

Al mismo tiempo, Neukölln conoce el terror de extrema derecha de muy cerca: al llamado Neukölln-Komplex se le atribuyen, entre 2009 y 2021, más de 70 delitos — incendios provocados, amenazas y daños materiales, casi siempre contra personas que se comprometen contra la derecha o que son leídas como migrantes. La comisión de investigación constató en 2026 fallos graves de la policía y de la justicia — y aun así, hasta hoy, nadie ha rendido cuentas de verdad.

Por eso lucho en el Abgeordnetenhaus por:

Quien vive aquí tiene que poder vivir sin miedo, sea cual sea su origen, su religión o el color de su piel. Al discurso racista y deshumanizador de la AfD me enfrento con toda la determinación, tanto en el Abgeordnetenhaus como en el Kiez. Quien vuelve el odio presentable me encontrará enfrente.

El racismo está muchas veces en las estructuras, no solo en las cabezas. Me implico en depurar las estructuras racistas de la policía: contra el racial profiling, contra las redadas discriminatorias y contra la represión de protestas pacíficas. Y la ley antidiscriminación del land de Berlín (Landesantidiskriminierungsgesetz) tiene que quedarse y salir reforzada.

La diversidad de Neukölln — gente de más de 160 naciones — es nuestra fuerza, y todo el mundo tiene que poder participar en igualdad. Se acabaron las inspecciones de acoso contra los negocios de gente migrante. Y al antisemitismo le plantamos cara sin fisuras, para que las personas judías vivan en Neukölln seguras y sin miedo.

Los registros de casos y los centros de asesoramiento para las víctimas de la violencia de extrema derecha, la educación política y la autoorganización migrante necesitan financiación permanente — y el esclarecimiento del Neukölln-Komplex tiene que seguir hasta que haya consecuencias. Ni un palmo a los fascistas.

Feminismo e igualdad

Los mismos derechos, el mismo salario y una vida libre de violencia — para las mujeres y para todas las personas a las que las estructuras patriarcales empujan al margen.

Por el mismo trabajo, las mujeres cobran a menudo menos, trabajan con más frecuencia en condiciones precarias o en jornadas parciales que no han elegido y, encima, cargan con la mayor parte de los cuidados. Las madres solas de Neukölln están especialmente amenazadas por la pobreza. Y las mujeres siguen expuestas a la violencia en casa y a la violencia sexual, hasta llegar a los feminicidios.

Me comprometo con la protección de todas las personas afectadas por la violencia patriarcal. Y para mí esto va claramente en el mismo paquete: Neukölln es uno de los distritos más queer de Berlín — y así tiene que seguir. Las lesbianas, los gais, las personas bisexuales, trans y queer merecen protección y los mismos derechos, sin peros.

Por eso lucho por:

El mismo salario por el mismo trabajo y el fin de la discriminación de las mujeres en los empleos precarios y en las jornadas parciales que no han elegido. Los cuidados hay que repartirlos con justicia y reconocerlos de una vez.

Más proyectos para mujeres y chicas, para que las adolescentes y las mujeres jóvenes puedan vivir con autonomía — y, junto a ellos, proyectos de prevención con mirada antirracista para chicos y hombres jóvenes. Protección para todas las personas afectadas por la violencia doméstica, sexual y de género.

Me planto contra el desplazamiento de los lugares queer — clubes juveniles, servicios de asesoramiento y safer spaces — y quiero apoyarlos. Y muestro solidaridad con todas las personas que sufren estigmatización y represión.

Protección del clima que sea social

Cuidar el clima y poder pagar la vida diaria van juntos.

Entre los bloques de Gropiusstadt el calor se queda atrapado en verano, y para muchas familias cada euro del transporte se nota. La coalición CDU/SPD ni siquiera aplicó su propio plan contra el calor: un plan de acción sin acción.

Y mientras en autobuses, trenes y carriles bici seguros manda el lápiz rojo, la prolongación de la autopista urbana A100 se traga cifras enormes: 721 millones de euros por 3,2 kilómetros — la carretera más cara de Alemania. El siguiente tramo, que exige la CDU, ya ha pasado de 455 millones a más de mil millones de euros. Es un escándalo: caro, dañino para el clima y justo lo contrario de un cambio de modelo de movilidad. Hormigón en vez de autobús y tren.

Berlín puede ser climáticamente neutral, siempre que la factura no acabe en el buzón de las inquilinas y los inquilinos.

Por eso me comprometo con:

Un programa público de rehabilitación y el fin de la Modernisierungsumlage (el recargo que suma las obras de modernización al alquiler) — protección del clima que no dispara la renta ni echa a nadie del Kiez.

Congelar los precios de la BVG (la empresa pública de transporte de Berlín) y de la S-Bahn, asegurar el abono escolar gratuito y levantar por fin la parálisis de los planes del tranvía hasta Gropiusstadt. También aquí ayuda el Sozialticket de 9 euros por el que peleamos: la movilidad barata alivia sobre todo a quien tiene que contar cada euro.

Conservar los huertos urbanos, los parques y los árboles, quitar asfalto para que la tierra respire, más sombra contra el calor del verano — y regular por fin de forma duradera el agua subterránea en el Blumenviertel.

Envejecer con dignidad en Gropiusstadt

Mucha gente de aquí ha trabajado toda la vida y, aun así, en la vejez el dinero no llega.

Quien levantó este Kiez merece seguridad, buenos cuidados y compañía. Pero los alquileres que suben, las pensiones flacas y la retirada de los servicios públicos golpean aquí a las personas mayores con especial dureza.

Envejecer con dignidad es una cuestión de respeto — y de hacer la política correcta.

Por eso lucho por:

Reforzar las clínicas del land como Vivantes, con salarios justos y personal suficiente — y asegurar los servicios básicos en propiedad común para siempre, en vez de dejarlos en manos de grupos privados.

Protección frente al desplazamiento, reformas adaptadas a las personas mayores con el precio del alquiler atado, y una iniciativa en el Bundesrat contra los desahucios y contra los desalojos de mayores por la llamada „necesidad propia“ del propietario.

Kiezkantinen, centros de mayores y lugares de encuentro como espacios cálidos y abiertos: sitios donde nadie se queda solo en la vejez y donde nace vecindad.

Vivir con autonomía — con y sin discapacidad

Las personas con discapacidad están en el centro de nuestro Kiez, no en su margen.

En la realidad la cosa suele ser otra. En los centros especiales de empleo, las personas con discapacidad trabajan por una media de 1,46 euros la hora, excluidas del salario mínimo: eso es explotación, no un sueldo. A ello se suman la falta de accesibilidad, un sistema escolar que separa y casi ninguna perspectiva en el mercado laboral ordinario.

A quien quiere darlo todo se le frena. La participación no puede ser un privilegio.

Por eso lucho por:

Unos 1,46 euros la hora en los centros especiales de empleo son un escándalo. Quiero una remuneración justa, el salario mínimo también para las personas con discapacidad y caminos reales hacia el mercado laboral ordinario, porque hacen un trabajo bueno e importante que hay que pagar como tal. Trabajo es trabajo, para todas y todos.

En concreto: todas las paradas de autobús accesibles antes de 2030, una ofensiva inversora para viviendas accesibles y con pocas barreras, oficinas y estaciones accesibles con ascensores que funcionen — y más plazas de formación y de trabajo para personas con discapacidad en la administración. La participación no puede estrellarse contra un escalón.

Aprender juntos desde el principio en vez de separar, y además asistencia y asesoramiento que hagan posible una vida autónoma: en la escuela, en la formación, en el trabajo y en el día a día.

Paz y solidaridad sin fronteras

La actitud y la determinación son el cimiento de una política de paz consecuente.

Alemania autorizó en 2024 exportaciones de armas por un récord de unos 13.300 millones de euros, y en 2025 se sumaron otros 12.000 millones aproximadamente — entre ellas, entregas a Estados en guerra como Israel, en plena guerra contra la población palestina de Gaza y durante la escalada en todo Oriente Próximo. Mientras los miles de millones se van en armas, aquí falta el dinero para las Kitas, para los cuidados y para una vivienda pagable. Para Ucrania vale lo mismo que para Oriente Próximo: hacen falta alto el fuego, diplomacia y ayuda humanitaria, y no más envíos de armas. La paz no es una cuestión de la situación mundial, sino de actitud — y esa empieza aquí, en nuestro Kiez.

Porque las guerras que se deciden en otra parte tienen rostros en nuestro vecindario: personas que huyeron de ellas y encontraron aquí un nuevo hogar. Gropiusstadt es diversa e internacional, y eso es una fuerza.

Como responsable de las consultas de la ciudadanía en el equipo de nuestro diputado del Bundestag Ferat Koçak he visto una y otra vez cómo a personas que lo habían hecho todo bien y se habían ganado su derecho de residencia se las empujaba a marcharse. El asilo es un derecho humano — y la línea dura del gobierno solo le ha hecho el juego a la AfD.

Por eso lucho por:

Ni un euro ni un arma para las partes en guerra. Berlín tiene que presionar a través del Bundesrat por un alto a las exportaciones de armamento a zonas de guerra y de crisis — y garantizar con una cláusula civil (Zivilklausel) que el dinero público y las universidades berlinesas sirvan a la paz y no al rearme. Quien manda armas a una guerra se hace corresponsable de ella.

El asilo es un derecho humano. Quien huye de la guerra y de la persecución es acogido en Berlín con seguridad, bien integrado y no deportado de forma ilegal. La Seebrücke tiene todo nuestro apoyo.

Hermanamientos de ciudades y proyectos comunes con el Sur global, también en la protección del clima — y una revisión honesta de la herencia colonial, desde los nombres de las calles hasta la memoria. Lo que hacemos aquí irradia hacia fuera.

Digital para todo el mundo

En Berlín hemos perdido el tren de la digitalización más de una vez.

Veinte años de política de recortes han dejado una administración en la que esperas semanas por una cita en el Bürgeramt (la oficina municipal para los trámites de la ciudadanía) y en la que las solicitudes se pierden entre montañas de papel. La digitalización no es un fin en sí misma: tiene que hacerle la vida más fácil a la gente y no puede dejar a nadie fuera solo porque le falte dinero o conocimientos.

Por eso lucho por:

Bürgerämter y oficinas rápidas y del todo digitales — con expediente electrónico y trámites en línea de principio a fin, sin saltos entre el papel y la pantalla, para que nadie tenga que pedirse un día libre por una cita.

Wifi público, dispositivos y cursos gratuitos, para que también las personas mayores y las familias con poco dinero puedan seguir el ritmo. La digitalización no puede dejar a nadie atrás.

Apostar por el código abierto y por una protección de datos fuerte en vez de por una cara dependencia de las grandes empresas — con un fondo para software orientado al bien común y con plataformas de participación en manos públicas, para que la ciudad digital sea nuestra.

La cultura tiene que llegar a cada Kiez

El arte y la cultura no pueden ser un lujo. Cuentan nuestras historias, nuestras esperanzas y nuestros deseos.

Justo en cultura la coalición CDU/SPD recorta con dureza y, al mismo tiempo, repartió millones en subvenciones sin control alguno, en parte a asociaciones recién fundadas. El Landesrechnungshof (el tribunal de cuentas del land) lo calificó de „evidentemente ilegal“, y la senadora de Cultura tuvo que dimitir.

Mientras a la escena independiente le cortan el dinero, este fluye a dedo, como quien reparte favores desde el señorío. Justo en un Kiez tan diverso como el nuestro, la cultura es el lugar donde la gente se encuentra.

Por eso me comprometo con:

Los recortes brutales en cultura y en los distritos golpean a las salas pequeñas y a la escena independiente. Eso hay que revertirlo — y las subvenciones deben repartirse con criterios claros, no por carné de partido.

Centros socioculturales, bibliotecas y programación de cercanía: no solo en el centro de la ciudad, sino donde vive la gente.

Estudios y locales de ensayo asequibles, protección de los espacios libres de la cultura frente al desplazamiento y acceso gratuito o barato a la cultura para niños, familias y personas mayores.

Nadar no puede ser un lujo

Uno de cada tres escolares de Neukölln no sabe nadar con seguridad al terminar tercero — y justo nuestro Kombibad (la piscina cubierta y al aire libre en un mismo recinto) de Gropiusstadt está al límite.

Aprender a nadar es tan importante como sumar y escribir: llegado el caso, salva vidas. Y aun así se pierde tiempo valioso de agua en el camino hasta la piscina, y faltan cursos gratuitos. Eso golpea sobre todo a las familias con poco dinero.

Y nuestro Kombibad Gropiusstadt carga con el peso principal desde que cerró el Kombibad Mariendorf: el edificio se resiente, los horarios públicos de baño han sido empujados a las horas de nadie y, con el nuevo sistema de tarifas, nadar se convierte en un lujo. A eso se añade un enorme atasco de reformas en las instalaciones deportivas — mientras los clubes hacen un trabajo imprescindible con los niños y los jóvenes.

Por eso lucho por:

Nuestra piscina tiene que rehabilitarse y poder abrir sin restricciones — con los precios de entrada otra vez bajados, para que nadar no se vuelva un lujo. Y a nivel del land peleo por otra piscina cubierta para Neukölln, para quitarle presión a Gropiusstadt.

Salvar el Schwimmbus (el autobús que lleva a las clases a la piscina) y ampliar los cursos intensivos gratuitos, para que como muy tarde al final de la primaria cada criatura sepa nadar con seguridad — y atajar de una vez las causas de que tantos no sepan.

Los clubes deportivos de Neukölln merecen reconocimiento de verdad: instalaciones gratuitas, el fin del atasco de reformas, apoyo al voluntariado y un procedimiento justo y transparente al repartir las horas de pabellón y de campo.

DIE LINKE · Bezirksverband Neukölln
DIE LINKE Neukölln
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